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34

por brocoli
miércoles, 01 de diciembre del 2010 a las 18:19
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Mi miopía y mi astigmatismo, que me niego corregir temporalmente con anteojos, me obligaron a inclinarme aún más, de modo que tenía el monitor del computador a escasos quince centímetros de mi cara. Y respiré profundo, tú también. El corazón se me aceleró, y después de media hora de esperar una respuesta, tuvimos el veredicto final, justo en frente de nuestras narices. Pero todas las expectativas que nos tenían el corazón latiendo rápido nos dejaron tan de pronto, que no supimos qué hacer. Te abracé, te hice acaricié el pelo, pero no era eso lo que querías, entonces me alejé un poco, en mi silla. No me hablabas, no me respondías, revisabas una y otra vez la lista. Giré, paseé por la oficina, hasta que enojada por tu indiferencia, me senté bien lejos, y con la cara larga y los brazos cruzados esperé a que te dignaras a aparecer. Quería irme, era tarde, y sentí esas ganas de decirte algo que fuera cierto tan de golpe en la cara, que no tuvieras más remedio que explicarme lo que hacías o al menos dejar de hacerlo. Pero allá, tan lejos de ti, me dejé llevar un poco por mis pensamientos, mis recuerdos y mis reflexiones evidentes con las que a veces me siento iluminada.

Recuerdo cuando en el colegio, después de meses esperando una respuesta, se apareció el director del colegio en mi sala, le dijo algo a la profesora de química y de inmediato ella me dijo que por favor saliera con él. Salí y afuera habían muchos otros alumnos de mi colegio, todos expectantes, todos con esa mirada nerviosa y esos movimientos torpes, que de a poco se apoderaron de mí también. Y todos seguimos al director. Nos dirigimos a la parte linda del colegio, donde se encuentra su oficina, y abrió una puerta que se camuflaba con la pared, con un gesto de la mano nos hizo pasar, y nadie se atrevía a tomar asiento. El corazón me latía tan fuerte que temía que alguien lo escuchara, sentí vergüenza por mi rostro, que se sentía como si estuviera ardiendo, las palmas me sudaban y sin notarlo uno de mis pies empezó a moverse compulsivamente, cómo he visto hacer a muchos jóvenes en el metro o en la micro. Y el director empezó a hablar, seguramente dijo cosas sobre cada uno de nosotros, lo buenos que éramos, no presté tanta atención, y después fue uno por uno, entregándonos un sobre que debíamos abrir al mismo tiempo. Cuando todos teníamos el sobre lo abrimos. Y encerrada en mi burbuja escuché cómo un sólo niño reía y gritaba de júbilo, todos los demás se lamentaban, se iban indignados de la habitación, o simplemente hacían como que no les importaba. Yo me quedé ahí, congelada. Todos se fueron, al final sólo quedé yo en esa sala, y cuando tuve la certeza de que nadie me miraba me puse a llorar. Quería hacer como que no me importaba, pero me importaba demasiado. En la carta dentro del sobre decía que no se me había otorgado la beca para estudiar el próximo año en el Cashmere Highschool, en Nueva Zelanda. Y más abajo salían mis puntajes obtenidos en cada una de las entrevistas. No me parecía que me había ido tan mal, pero había una nota al final del documento que lo explicaba todo. No podía irme de intercambio por el cuadro depresivo que el psicólogo había detectado en mí, y que podía desencadenarse con una experiencia tan importante como lo es estar todo un año lejos de la familia.

Apareciste por el pasillo, y mis lágrimas que se habían evaporado un poco no me delataron, me sequé lo que quedaba de ellas y me puse de pie, quité mi cara larga y, mientras nos íbamos de tu oficina, sentí que te entendía tanto. Tenías esa mirada tuya que reconozco en cualquier parte, esa mirada azul, triste y callada, y de a poco te entendí más, te hablé más, te tomé la mano y te sonreí más. En el metro te abracé más, aunque no sabía si era lo que querías en ese momento, pero me habría encantado un abrazo tremendo aquel día en que lloré sola en la salita al lado de la oficina del director, me habría encantado un abrazo de esos tan fuertes que sientes que aunque te caigas nada te pasará, y te dejas desmoronar simplemente. Después sonreíste más, hablaste más. Lo hiciste bastante bien.

31 (realmente olvidé como se escriben los números)

por brocoli
domingo, 17 de octubre del 2010 a las 19:54

La pesadilla me pasó un poco en la realidad. O tal vez es tal el miedo que le tengo, que imaginariamente la encuentro en todos lados, como si me persiguiera, pero sólo en mi mente... y es ahí donde tengo otro conflicto. Sé que no puedo confiar en mis ojos, porque están malos, lo sé, pero hace un poco más de un año noté que mi mente, mi bella mente que resuelve sudokus infernales y que cada día se esfuerza en llegar al porqué de cada cosa y qué hacer para que éstas ocurran a mi favor, me hacía pensar cosas que no eran, veía unas manchas que sabía eran cosas horrorosas, y mi cabecita me convencía de que no lo eran, y confié en ella, y me calmé, aún con la duda, pero con la certeza de que mis pensamientos jamás me jugarían en contra. De todos los días de mi vida, esos fueron los que más lloré. Me sentí ignorada, insignificante, sin importancia alguna, sentí que para la persona más importante en ese entonces, yo estaba detrás de todas las cosas banales, superfluas y efímeras de la vida. Ése era mi lugar, al final de todo. No era digna siquiera de ser tomada en cuenta, lo que yo opinaba era dejado de lado, y cuando yo hablaba nadie me contestaba, y por más que pedía una respuesta sentía que alguien me escuchaba, pero que no le importaba tanto como para hacer algo al respecto. Pero ya salí de ahí, mandé todo eso a la chucha y hace tiempo que no me acordaba de lo estúpida que me sentí, por confiar en mi cabeza. A pesar de todo, sigo con miedo a sufrir todo lo que sufrí de nuevo. Tengo ese miedo de  convertirme en un mueble dentro de tu vida, tan conocido y familiar, que después se vuelve parte de todo lo que aparentemente siempre estuvo ahí, y que no merece ser reconocido. Miedo a quedar al final, a ir hundiendome de a poco en la lista de prioridades, mientras cosas muy importantes me pasan, pero es tan poco mi peso que otras pequeñas tambien me dejan atrás, y sin notarlo me he vuelto común. Porque así fue como me sentí, y creo que después de tanto desprecio es mi turno de ser lo mas hermoso en la vida de alguien. He tenido muy buena suerte hasta el momento, pero es tal el agujero, que no puedo simplemente ignorarlo. Y tampoco puedo ignorar esa vocesita que desde muy dentro me dice que por más inteligente que puedo sentirme, somos todos tontos en cuanto al amor respecta.

treinta

por brocoli
martes, 05 de octubre del 2010 a las 16:13
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Comencé a olvidar cómo se escriben los números en palabras. Es que anoche, caminando por un camino de tierra tan grande que creí que me tragaría, noté que me dolía el estómago mientras escuchaba pyramid song, y balanceaba de adelante hacia atrás la bolsa que tenía en mi mano izquierda. Pensé que el pall mall que fumé antes en un paradero helado me hizo mal. Pero he fumado pall mall muchas otras veces, muchas. Tengo ese miedo dentro y tengo esas ganas de volverme pequeña y vivir de nuevo todas las cosas lindas que me han tocado vivir. Aunque los ciclos me aburren, tener el pelo siempre igual me aburre, vestirme siempre igual me aburre, escuchar siempre la misma música me aburre, y escuchar siempre el mismo chiste me tiene más que harta. Aún así lo viviría todo de nuevo, para volver a sorprenderme con unos girasoles, para asombrarme con lo alta que puedo llegar a ser sobre tus hombros, para ver los atardeceres en el mar que me pude haber perdido, para hacer bien unas cuantas cosas y para eludir esta responsabilidad que espero sea sólo un miedo dentro de mí. Que con una noticia se vaya, me deje en paz y me deje vivir mis cosas lindas nuevas que por tanto tiempo he esperado. Mi verano naranja, mi mochileo, mi estudio, mi vocación. Todo eso lo quiero. Lo quiero tanto que no lo cambio por nada, por más sólido que se vuelva el miedo en mis entrañas, no me importa, me queda demasiado por aprender antes.

veintinueve

por brocoli
lunes, 09 de agosto del 2010 a las 00:57
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¿Porqué le agradece, si ella se comprometió a ir? Le da un beso, y juntos sonríen. ¿Qué comparten sus labios, que los hacen ver tan felices? Le dice que lo ama y después quiso dejarlo solo. Pero él no se imagina como ella, mientras se bañaba a última hora, lloraba con el agua limpiándole el cuerpo, se lavaba el cabello y soltaba un gemido de esos que te quitan el equilibrio, y, efectivamente, se desequilibró. Puso sus manos sobre sus rodillas y con el agua chocando contra su espalda dejó que las lágrimas cayeran, sin embargo no podía perder ni un sólo segundo, había dicho que intentaría llegar a tiempo. Y se irguió, puso el rostro bajo el chorro, y siguió llorando, ésta vez un poco más para ella misma. No quería ir, no tenía ganas de salir ni de bañarse, lo llamaba esperando oír algo que la dejara quedarse en casa sin sentir culpa... pero no fue así. En la ducha volvía a sentir que el corazón se le agrandaba tanto que le dolía. Floja, mediocre, egoísta y caprichosa, el jabón y el agua le atenuaron esas cualidades, y con los ojos cerrados se sentía limpiar. Se apuró tanto como pudo. Y ahí estaban, al lado de la estufa, tocándose los rostros, abrazándose y mirándose. Pero yo le digo a él que no le agradezca, que no la haga sentir como si le hubiera hecho un favor. Es lo mínimo que podía hacer, y lo hizo, y ¿cómo va a querer ser aún mejor para él si él le dice que lo poco que hizo está más que bien? Después de aún más lágrimas lograron por fin quererse de verdad. Ella da lo que le dan ganas de dar, él lo da todo, no es justo. Le agradece porque la ama, sus labios comparten el sabor de los postres, se conocen defectos y virtudes y aunque les cueste se quedan juntos a pesar de las injusticias. Ahora que lo sabemos, esperemos que ella llore cien veces lo que lloró en la ducha, hasta que logre entender porqué lo valió tanto.

veintiocho

por brocoli
lunes, 19 de julio del 2010 a las 23:28
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La poesía es aburrida. La playa es linda. El mar es feo. Mientras más peludo mejor. Mientras más frío peor. El Cello suena lindo. La armónica no tiene nada de especial. En todo el día no me he visto en el espejo. Hice panqueques de colores y ya no están. El invierno... no me gusta.

veintisiete

por brocoli
jueves, 08 de julio del 2010 a las 12:27
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Las olas se volvieron sosas y aburridas de nuevo. El mar parece más pequeño y ya no me da tanto miedo, al mismo tiempo se volvió menos interesante. Pedí usar el baño en un restaurant de comida italiana y ni siquiera me respondieron y me dijeron que por favor saliera, nada me sale bien hoy. Erré por Viña, y es que tenía ganas de estar en ningún lado y en ningún momento. Las olas van y vienen, y van y vienen otra vez, hacen un ciclo y un círculo que a nadie le importa, están ahí para ser vistas... nada más. Y un señor recogiendo colillas en la playa se me acercó, me preguntó que me pasaba y me aconsejó que le pidiera cosas a Dios como si fuera mi mejor amigo, "no llore, princesa, tiene las tremendas pestañas, se le van a caersele si sigue llorando, récele a Dios como si fuera su mami y se te van a abrirte todos los caminos". Qué Dios, qué universo, si quedó más que demostrado que el secreto no existe, no gano nada al pedir cosas que no me merezco, así como no gano nada al creer que algo más grande controla mi vida, soy yo y nadie más y lo que me pasa a mí lo hago yo, y lo que no me pasa también lo hago yo, el resto son lindas casualidades. Y veo tan bien ahora, cómo no enojarse si te dicen que una persona te ama porque el universo así lo quiso y no porque eres digno de que te amen. Comprendo tanto y absorbo tanto. El señor que recogía colillas se había ido, no me di cuenta porque siempre estuve mirando el mar, podría haberme quedado todo el día adormecida en ese ir y venir de las olas, sintiendo como el sol avanza sobre mí, pero tenía demasiadas ganas de orinar. Me puse el gorro del polerón y caminé, escuché al señor decirle a sus compañeros recoge-basura que no me molestaran, metí el pie en una posa de agua de mar con arena, esquivé unas gitanas, un perro quiltro mojado por las olas me acompañó hasta mi casa. Fui directo al baño. One day I'm happy and healthy, next I ain't doing so well. Whatever. Después de la oscuridad, luz. Leí eso en una libreta de comunicaciones, pero no logro recordar si era en la del Saint James School o en la del Instituo Bernardo O'higgins.

veintiséis

por brocoli
miércoles, 07 de julio del 2010 a las 00:47
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Tres minutos para que suene el timbre. Las mochilas en la espalda y el pelo escondido dentro de la chaqueta junto con el gorro del poleron del cuarto medio B. Estamos listas, en la puerta de la sala, esperando que el timbre nos de la partida para correr a mezclarnos con la multitud, seguimos nerviosas pero estamos decididas a salir. Faldas cortas, pantys grises, ojos pintados y una libreta con una comunicación falsa "por si acaso". Y suena, y salimos, y pareciera que lo logramos, pero no. "¡Campos! ¡Barrios! ¡Vengan para acá!" y ya es muy tarde, ya nos vio escapar. "¡Chaotíavamosavolvernosepreocupe!" y juntas corrimos lo más rápido que podíamos con las inspectoras cuarentonas intentando detenernos en la salida del colegio. Pero siempre nos salíamos con la nuestra. Cansadas, jadeantes, llenas de adrenalina y mudas de la risa, apenas respirábamos bien, pero definitivamente lo valía. Y caminábamos por ese camino de tierra que tan bien conocemos, hablando de lo ocurrido y riendo, buscando monedas en nuestros bolsillos para comprar la cajetilla de cigarros. Y con el tabaco en mano íbamos por el otro camino, comíamos las dos de tu almuerzo y fumábamos las dos de mis cigarros, y hablábamos de la vida, nos prometíamos cosas, nos sincerábamos, llorábamos por lo malo que teníamos, y despreciábamos juntas, y juntas amábamos y nos acompañábamos, hasta que fuera la hora de volver. Y por donde vinimos nos fuimos, llegábamos al colegio uniformadas y felices, y saludábamos a las mismas señoras que casi todos los días nos veían escapar y nos veían volver, y nos decían que por nuestra culpa algún día las iban a despedir, y sólo reíamos. "Tía, no nos creemos sus chamullos, a ver, ¿quien fue a Brasil con nosotros, quien? No huevee". Y seguíamos nuestro camino. A veces íbamos a clases y fantaseábamos semi-dormidas tiradas sobre el pupitre. A veces nos quedábamos en el patio vacío sacándonos fotos ridículas y hablando de nuestros pololos. A veces nos íbamos detrás del gimnasio a seguir fumando. A veces ni siquiera volvíamos al colegio, y nos quedábamos en la plaza amor, volándonos con un pito que nos quedó pésimo porque ninguna de las dos sabía hacerlos bien. Pero que importaba, teníamos música, teníamos la libertad que nos daba la calle, y teníamos la plaza amor para tirarnos en su pasto y mirar las nubes y orinar detrás de sus árboles. Hiciéramos lo que hiciéramos, estuviéramos donde estuviéramos, siempre se podía fumar en algún lugar, siempre se podía hacer algo estúpido y siempre se podía hablar de la vida. Siempre y cuando estuviéramos las dos, porque eso es todo lo que necesitamos, las dos y estamos listas, el resto sobraba cuando éramos solo las dos... Así de sencillo.

veinticinco

por brocoli
jueves, 24 de junio del 2010 a las 00:39
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OYEOSOHASTACUANDOMETIENESPENSANDOENTITODOELDIA?NONOMEJORNOMEDIGASHASTA

CUANDOMEJORDIMECUANDOMEVASALLEVARAUNCERRODENUEVOPARAPODERMIRARCOMOATARDECE

ENELASQUEROSOSANTIAGOENVERANOOCUANDOVAMOSABAILARENSUDORRODEADOSDEGENTEY

RIENDOOCUANDOVAMOSAPASARTODALATARDESOLAMENTESIENDOFELICESENELPASTO,DIMEOSO

CUANDO?ELINVIERNOSIEMPREESMASDIFICILYMASLENTOYMASFRIOPEROQUEIMPORTATUMETRAES

ELCARIBEDEHECHOLLEVASTEELCARIBEENTUSBRAZOSPORMASDEUNACUADRA,TUMETRAESELSOL

LASONRISACONTIGOESSIEMPREPRIMAVERA-VERANOERESELREPELENTEDENUBESYELREPELENTEDE

MALAONDAYELIMANDEMARIPOSASYDESUSHIYDECONEJOSTEECHODEMENOSPEROQUÉIMPORTANO

IMPORTAQUÉIMPORTASILLOROQUÉIMPORTASIMESIENTOMISERABLE,SITANRAPIDOCOMODEUNDIA

PARAOTROESPRIMAVERA,DEUNDIAPARAOTRYAMEOLVIDEDEMIINFELICIDADEGOISTA(:OYEOSO

QUEDEMONOSENUNAPLAZADIBUJANDOCOSASFEASHASTAQUEOSCUREZCA,QUETEPARECE?

Oye oso, descansa un poco la vista, llamame mientras tienes los ojos cerrados y hablemos de las manchitas dentro de la oscuridad ocular que ves cuando tus mariposas no estan volando.

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Comentarios

diecinueve (basti)
ella ya es toda una universitaria xd...(26 mar)
deiciocho (jose)
Hola de verdad tienes un don muy buenos me gustan! quisiera escribir asi:( te felicito y sigue ......(13 mar)
doce (Basti)
pero a quien es FANATICA de la revista tú, xd es que el otro dia encontre una en mi casa como del ......(13 feb)
siete (la tía, quién más?)
Ah, qué lindo, sobrina adorada.a pesar del starbucks  y la cuiqueria asociadame gustó la última ......(02 ene)
ocho (Basti)
En realidad si, fueron muchos condones xd, pucha que bacan que este año alla empezado bien con la ......(01 ene)

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Esto vendría siendo algo así como 'tres', pero obolog es una mierda. Sin embargo es tan agradable ...

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